domingo, 29 de mayo de 2011

RINDEN HOMENAJE A GONZALO ARTIDO ALLINO

Familiares e integrantes de la comunidad haitiana en La Habana rindieron un merecido homenaje a GONZALO ARTIDO ALLINO, fallecido el 29 de mayo de 2009, y quien fungiera hasta su deceso como Coordinador del Comité Gestor de la Asociación de Haitianos Residentes y sus Descendientes en Cuba.

En la iglesia San Juan de Letrán, de 19 entre I y J, en el Vedado, se ofició a las diez de la mañana de este domingo 29 de mayo una misa durante la cual se recordó a Gonzalo.

Posterior a la ceremonia religiosa los familiares e integrantes de la comunidad haitiana se dirigieron a la Necrópolis de Colón, donde depositaron ofrendas florales en la tumba que guardan los restos de Artidó.


En horas de la tarde se presentó por primera vez la multimedia HASTA SIEMPRE QUERIDO ARTIDO, elaborada a partir de los inconclusos relatos que preparara en vida Gonzalo, contentivo de un anecdotario sobre sus experiencias personales.

Se informó que la referida multimedia se continuará ampliando y se completará con los testimonios de familiares, amigos y compañeros de lucha de Artidó.

Como se expresara en la despedida de duelo durante su sepelio, Gonzalo, al frente del Comité Gestor de la Asociación de Haitianos y sus Descendientes Residentes en Cuba, constituyó un gestor de la unidad dentro de esta comunidad y un activo defensor de la cultura de esta etnia en el país.

miércoles, 30 de marzo de 2011

EVENTO “EVA GASPAR”: VIGENCIA DE RAÍCES HAITIANAS EN CUBA

Zuzel Santana Echemendía
Ciego de Ávila, 24 mar (AIN) El Festival Folklórico “Eva Gaspar in Memorian”, reflejo de las tradiciones haitianas todavía vigentes en Cuba, se celebra desde el 24 hasta el 28 en el municipio Primero de Enero, de Ciego de Ávila.
Ana Delia Marcial, presidenta del comité organizador del evento, informó que este cuenta con la presencia de 16 agrupaciones de varias provincias del país, de expertos de la casa del Caribe de Santiago de Cuba y de la embajada de Haití.
Entre los colectivos participantes, precisó, se encuentran “Caidije”, de Camaguey, “Abure-ellé”, de Santiago de Cuba, “Renovación haitiana”, de Holguín, “Locosiá”, de Guantánamo, “La cinta” y “Okay”, de Ciegode Ávila.
Como parte del programa se efectúan coloquios, demostraciones de las tradiciones populares, exposiciones artesanales y de comidas típicas, encuentros Yoruba, de Gagá, la ceremonia Vudú y el concurso de canciones creoles, acotó Marcial.
También, señaló, sobresale por su connotación cultural la celebración de la Quema del Diablo, que incluye ritos haitianos como la ofrenda a los muertos y la solicitud de prosperidad comunitaria a los santos.
El encuentro honra a Eva Gaspar, inmigrante haitiana asentada a inicios del siglo pasado en la región y reconocida por rescatar las fiestas de Santa Teresa en la comunidad de Sabicú y las costumbres de su país.
La mezcla de las culturas haitianas y cubanas también se recuerda en el evento Afroaché, que se efectúa promovido por la Asociación Cultural Yoruba del territorio.
Agustín Horta, presidente de esa Institución, expresó a la AIN que el festival es una manera de mantener vivas las raíces de la Isla y de expresar su solidaridad con Haití, víctima del terremoto ocurrido en enero de 2010.

PRESENCIA FRANCO-HAITIANA EN SEMANA DE LA CULTURA EN GUANTÁNAMO

Yaimara Villaverde Marcé
Guantánamo, 24 feb (AIN) Ritmos populares y tradicionales, artistas aficionados y figuras representativas del arte en la más oriental provincia cubana, confluyeron para clausurar la trigésimo segunda edición de la Semana de la Cultura Guantanamera.
La presencia de la cultura franco-haitiana en la conformación de la identidad del pueblo del extremo oriental cubano, fue una de las motivaciones de la XXXII versión de la Semana.
Plazas principales, teatros e instituciones culturales de esta ciudad acogieron el convite que tiene lugar cada año en coincidencia con el aniversario del natalicio del insigne poeta cubano Regino E. Boti (1878-1958), y concluye el 24 de febrero, fecha que en 1895 marcó el reinicio de la guerra independentista de la Isla.
La Semana de la Cultura del territorio se dedica en esta edición a Dolores Casimiro (Lolita), fundadora del grupo músico-danzario Los Cossiá, y una de las principales portadoras de la cultura franco-haitiana en la región.
Las actividades programadas celebrarán también los 90 años de la primera edición del poemario El Mar y la Montaña, de Boti, los 70 de vida del artista de la plástica Oscar Nelson, y el medio siglo del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).
Durante los siete días de festejos se realizan exposiciones de artes plásticas, bailables, peñas changüiseras y campesinas, y eventos teóricos, dirigidos todos al rescate y promoción de las tradiciones socioculturales de la provincia más oriental de Cuba.
Como colofón de las festividades, el 24 de febrero se realiza en el Mausoleo al Mambisado guantanamero, un acto político-cultural en conmemoración del aniversario 116 de los alzamientos en La Confianza y en otros puntos de la nación, orientados a poner fin al dominio de España en Cuba.

REFUERZAN CUBA Y HAITÍ INTERCAMBIO CULTURAL

Daniel Alejandro Benitez Quiñones
La Habana, 18 feb (AIN) Marie Laurence Jocelyn Lassegue, ministra de Cultura y Comunicación de Haití, manifestó hoy en esta capital satisfacción por el fortalecimiento de los lazos culturales con Cuba.
Expresó que debe trabajarse mucho para refundar Haití -azotado por un terremoto en enero de 2010-, empeño en el cual son imprescindibles la creación artística y salvaguarda del patrimonio material e inmaterial, además del establecimiento de mayor relación con el Caribe.
Durante una conferencia en la Casa de las Américas, en el contexto de la XX Feria Internacional del Libro, Cuba 2011, la ministra agradeció la colaboración cubana en diversos sectores, como el de la salud.
Enfatizó que el trabajo sanitario más importante en Haití es el de los médicos de la Patria de José Martí, quienes han logrado -por su eficacia- disminuir la mortalidad por el cólera, además de mantenerse en zonas de difícil acceso, atendiendo a los afectados por el terremoto.
Nosotros no sabríamos qué hacer sin esas brigadas, por eso la gratitud eterna al pueblo cubano y latinoamericano que, después de la catástrofe, han continuado con su ayuda solidaria, agregó Jocelyn Lassegue.
En diálogo sobre la realidad del sector cultural en su país y perspectivas futuras, reflexionó sobre la importancia de crear espacios para la difusión de las distintas manifestaciones artísticas, al tener en cuenta el deterioro de muchas edificaciones y documentos históricos, tras el terremoto.
Comentó que, por primera vez, en esa nación se incluye la cultura como prioridad y reflexionó sobre lo indispensable de esta para impulsar el desarrollo nacional.
Sobre la Feria Internacional del Libro Cuba 2011, la ministra reafirmó la trascendencia de este evento, que posibilita la retroalimentación entre lectores y escritores, además de permitir pensar en un mejor porvenir.

PREMIOS PINOS NUEVOS 2010 EN FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO

Alain Valdes Sierra
La Habana, 15 feb (AIN) Los títulos ganadores del Premio Pinos Nuevos 2010 en el género de Ensayo, fueron presentados en la Sala Alejo Carpentier de la Fortaleza San Carlos de La Cabaña, como parte de la XX Feria Internacional del Libro, Cuba 2011.
Las obras laureadas, Transdominación en Haití (1791-1826), de Dimitri Prieto Samsonov, y Jesús y la Buena nueva. Aspectos políticos y sociales en el Nuevo Testamento, de Godofredo Alejandro, fueron presentadas al público por la narradora y poetisa Enid Viand.
Viand definió ambos libros como interesantes por los temas que tratan, el primer título por “breve e intenso, y con una mirada novedosa”, el segundo porque “enfrenta las teorías e interpretaciones tradicionales coincidentes con la ideología del imperialismo”.
Prieto Samsonov aporta en este libro un concepto novedoso, el de la transdominación, término que “dialoga y complementa otro que aún se encuentra vigente, el de la transculturación, definido por Don Fernando Ortiz”.
La idea de transdominación es un aporte del autor a las ciencias sociales, contextualizado en la obra con la revolución haitiana, precisó Viand, también escritora para niños y jóvenes.
Los Premios Pinos Nuevos, auspiciados por el Centro Cultural Dulce María Loynaz y la Editorial Letras Cubanas, se promueven para autores inéditos o que hayan publicado sólo un libro en el género en el cual concursan.

DESTACA FIDEL QUE CUBA ES UN EJEMPLO DE CONCIENCIA

Alain Valdes Sierra
La Habana, 15 feb (AIN) El líder de la Revolución, Fidel Castro, destacó hoy que Cuba es un ejemplo en la creación de conciencia, lo que se refleja en el trabajo desplegado en América Latina por los especialistas de salud de la Isla.
Durante el encuentro con intelectuales invitados a la XX Feria Internacional de Libro, Cuba 2011, Fidel señaló que la educación de las jóvenes generaciones es uno de los grandes esfuerzos que realiza el país, frente al entretenimiento que proponen las grandes cadenas transnacionales de comunicación, que enajenan al público.
Informar al pueblo es una de las fortalezas de la Revolución, por eso es que aquí no replicará la situación que vive hoy el Medio Oriente, señaló el dirigente cubano en alusión a la campaña mediática anticubana, que toma como referente los recientes sucesos en Túnez y Egipto.
También describió el inquietante escenario internacional y su relación con el alza de los precios de los alimentos básicos, como el trigo y el maíz, dependientes del cambio climático, fruto de la labor destructiva del hombre.
Citó la situación de Haití, nación empobrecida por el saqueo de las grandes potencias y azotada por recientes fenómenos naturales, como el terremoto y el paso del huracán Tomas, en enero y noviembre de 2010, respectivamente.
La ayuda cubana a ese país caribeño ha logrado contener las afectaciones de la epidemia del cólera, que ha costado unas cuatro mil 500 vidas, mientras las transnacionales, por ejemplo, arruinaron la producción haitiana de arroz con la venta del grano, proveniente de cosechas subsidiadas, a precios más bajos, explicó.
Una vez más el máximo líder de la Revolución Cubana llamó a preservar el planeta por el bien de la especie, cuyo fin puede llegar en un siglo o sólo decenios, si no se toma conciencia de ello.

HAITÍ: RETO HUMANO, SOCIAL Y PROFESIONAL

NA ESTHER ZULUETA

Nueva Gerona, 12 feb (AIN) “Esta ha sido para mí la misión más difícil desde el punto de vista humano, social y profesional", dijo a su llegada a esta ciudad Noel Otaño, periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.
“Estuve en el 2005 en Pakistán, tras el sismo que devastó ese país, pero el drama humano vivido en la nación del Caribe francófono no admite comparación”, comenta después de siete meses de estancia en el lugar más pobre del Hemisferio Occidental.
Tocó a Otaño reseñar el caos ocasionado por la epidemia del cólera -consecuencia del terremoto de enero de 2010-, que afectó a miles de personas y cobró la vida de otros tantos, al tiempo que aludió a la profesionalidad del personal médico y paramédico de Cuba para controlar la situación sanitaria.
El arribo a la Isla de la Juventud lo sorprendió cuando le saltaron al cuello casi al unísono sus dos hijos, quienes como se aferra el escaramujo al barco, permanecieron todo el tiempo abrazados al padre, visiblemente emocionado por el reencuentro.
"Allá la situación social es bastante convulsa, sobre todo con la llegada de los ex mandatarios Jean Cloude Duvalier (1971-1986) y Jean-Bertrand Aristide (1991; 1995-1996; y 2001-2004) y la aproximación de las elecciones presidenciales fijadas para el 24 de febrero venidero, refiere.
“Esta situación debe preocupar a la comunidad internacional porque nadie sabe lo que pasará y el pueblo haitiano merece lo mejor, afirma.
Duvalier, Bébé Doc o Baby Doc, accedió al poder a los 19 años tras la muerte de su padre en 1971 y fue reconocido también como presidente vitalicio y dictador de Haití.
En tanto, Aristide, presidente Constitucional de Haití, fue derrocado el 29 de febrero de 2004 y trasladado a Sudáfrica en un avión del gobierno de Estados Unidos.
“Ojalá las elecciones del 24 próximo no traigan más problemas al pueblo haitiano”, afirmó mientras atendía a sus hijos.
Al llegar al municipio especial, Noel Otaño, recibió el reconocimiento de la delegación de la Unión de Periodistas de Cuba aquí por el cumplimiento exitosos de la misión.

REALIZAN CATEDRÁTICOS CUBANOS TALLER HAITÍ, UN AÑO DESPUÉS

Carlos Concepción Torres
La Habana, 31 ene (AIN) La Cátedra de Estudios del Caribe de la Universidad de La Habana celebró en esta casa de altos estudios el taller “Haití un año después”.
Con motivo de la situación existente en ese país caribeño a un año del terremoto del 12 de enero, expertos y colaboradores que brindaron allí su apoyo se reunieron para valorar y reconocer la realidad que viven los haitianos.
La doctora Digna Castañeda, presidenta de la Cátedra Caribe de la Universidad, expresó cuán importante es recurrir a la historia de esa nación en aras de entender a su población, sumida en la extrema pobreza.
Agregó que los haitianos enfrentan todavía las secuelas de un gran desastre natural y la enfermedad del cólera, lo que sitúa a sus ciudadanos en una encrucijada muy compleja.
El doctor Luis Suárez Salazar, politólogo y profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, brindó una visión del panorama geográfico, político, económico y social de Haití, y argumentó sobre el futuro próximo de sus habitantes.
A un año del terremoto, el 75 por ciento de los residentes de Puerto Príncipe permanecen sin techos y debido a la epidemia del cólera, se prevé un aproximado de 400 mil afectados por la enfermedad, aseveró.
Medio millón de niños siguen deambulando por las calles sin poder regresar a los estudios, debido a que más del 80 por ciento del sector educativo está privatizado y con altos costos de ingresos, priorizó Suárez.
El invitado y también panelista del taller, doctor Juan Carrizo Estévez, rector de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), resaltó la calidad humana del pueblo haitiano.
Señaló que la ELAM ha graduado a más de 600 estudiantes de ese país, mientras que otros 400 continúan sus estudios en la escuela cubana.
Se encontraban además, la doctora Gloria León Rojas, historiadora y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, así como integrantes del Contingente Internacional Henry Reeve, quienes compartieron las experiencias de su misión en Haití.

PROGRAMA ESPECIAL DE ACTIVIDADES
Raymundo Gómez Navia

Milagros Martínez, secretaria ejecutiva de la Cátedra de Estudios del Caribe del recinto universitario, aseveró que con este encuentro y debate concluye la primera parte del programa especial de actividades organizado por el Aula de Estudios Haitianos Gérard Pierre-Charles.
La situación actual de Haití, sometido a presiones imperiales que lo mantienen en un estado paupérrimo en lo económico, político y social, con fuerzas de ocupación de la ONU, azotado por ciclones y terremotos y ahora por una epidemia de cólera, hace que su panorama sea objeto de atención puntual para los estudiosos del Caribe.
Hace más de una década Cuba brinda ayuda médica solidaria, y hoy miles de galenos y técnicos de la salud pública de la Isla han prestado sus servicios en Haití ante la tragedia del terremoto del 12 de enero del 2010 y el azote de la epidemia que le acosa desde mediados de octubre.
En sus Reflexiones, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ha patentizado que el Presidente de Haití, las autoridades centrales y locales, sean cuales fueren sus ideas religiosas o políticas, saben que pueden contar con Cuba.
El giro adquirido por el escenario político haitiano, tras un cuestionado proceso eleccionario y la repentina llegada del ex dictador Jean Claude Duvalier, plantea para ese sufrido pueblo un incierto futuro inmediato.
Además de su ejercicio de intercambio teórico, la acción académica se enmarca en los homenajes realizados a las revoluciones cubana y haitiana, en ocasión de los respectivos aniversarios 52 y 207, que durante el mes de enero han tenido lugar en diversos lugares del país.
El Aula de Estudios Haitianos, que lleva el nombre de Gerard Pierre Charles, destacado investigador de aquella nación fallecido el 10 de octubre de 2004, realiza intercambios de intelectuales cubanos sobre el quehacer teórico y la solidaridad con el país caribeño.

RESTAURAN ÚNICO BUSTO EN CUBA DE JEAN JACQUES DESSALINES

Raymundo Gómez Navia
La Habana, 15 ene (AIN) La restauración del único busto existente en Cuba del prócer haitiano Jean Jacques Dessalines fue completada en el parque del central azucarero Haití, del municipio camagüeyano de Santa Cruz del Sur.
La acción se enmarca en los homenajes a las revoluciones cubana y haitiana, en ocasión de los aniversarios respectivos del triunfo 52 y 207.
José Antonio Blanco y Sibelys Desidor, descendientes de haitianos, ante el único busto al héroe en Cuba.
Dessalines, uno de los líderes de la revolución haitiana, proclamó la independencia del país el primero de enero de 1804, su inicial Constitución y fue su primer gobernante. Murió el 17 de octubre de 1806.
Además de una ofrenda floral depositada en nombre de las autoridades del Partido Comunista de Cuba, el Gobierno y la población cubanos, José Antonio Blanco y Adolfo Machado, ambos descendientes de haitianos, manifestaron la significación de la gesta libertaria de los esclavos en la tierra de Dessalines para el inicio emancipador de los pueblos del Nuevo Mundo.
A propósito de las efemérides, una treintena de pintores de la capital del país inauguraron la exposición titulada Luces del Caribe, en la Galería L, con imágenes sobre varias naciones de la región.
El doctor Jean Maxius Bernard, agregado cultural de la Embajada de Haití, expresó en La Habana el reconocimiento al pueblo cubano por la contribución en la lucha contra el cólera en su país, y agradeció la ayuda solidaria por la salud y la vida en su patria antes y después del terremoto .
Este 31 de enero la Cátedra de Estudios del Caribe realizará una jornada de solidaridad del Aula de Estudios Haitianos Gerard Pierre Charles, con un intercambio de intelectuales y catedráticos cubanos.
El domingo cuatro de febrero habrá en el municipio de Santa Cruz del Sur otra jornada de tradiciones haitianas, con la actuación de varios grupos folklóricos camagüeyanos de descendientes de esta etnia, del propio municipio y de Minas, y también procedentes de Morón, provincia de Ciego de Ávila.
En Guantánamo, Santiago de Cuba y otras provincias cubanas se desarrollan igualmente actividades de homenaje a la revolución triunfante en 1804 encabezada por Jean Jacques Dessalines, y tantos otros patriotas haitianos.

CUBA SIGUE EN HAITÍ, CUANDO MUCHOS OLVIDAN LO PROMETIDO

Eduardo Luis Martín
La Habana, 12 ene (AIN) Al cumplirse un año del terremoto que ocasionó más de 300 mil muertos en Haití, el apoyo prometido por muchos gobiernos parece olvidado y son pocos los países, como Cuba, que responden con su ayuda.
José Ortiz Bru, representante en la Isla del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, al intervenir hoy en la Mesa Redonda de la televisión y la radio cubanas, manifestó su pesar por las promesas incumplidas de muchas naciones.
Significó que es necesario exigir a los dirigentes de esos países que realicen acciones humanitarias a favor de ese pueblo, uno de los más pobres del planeta.
Destacó la voluntad política del Gobierno cubano y reconoció la meritoria labor desplegada por sus médicos antes y después de las desgracias sufridas por la hermana nación caribeña.
Fabiola López, jefa de la corresponsalía cubana de Telesur en Haití, informó vía satélite en torno a esta jornada de luto por las víctimas del sismo de hace 12 meses en un país donde todo continúa igual, con escombros en las calles y una situación muy difícil en los campamentos de refugiados.
Para Óliver Zamora, periodista de la Mesa Redonda, a las condiciones dejadas por el desastre natural y la actual epidemia de cólera, se une una crisis política después de las elecciones de noviembre último, evaluadas de fraudulentas por uno de los candidatos, lo que generó violencia, en medio del caos sanitario.
Desde Haití, el periodista Noel Otaño explicó que los partidos políticos no se ponen de acuerdo, mientras el cólera ya cobró más de cuatro mil vidas.
Yiliam Jiménez, directora de la Unidad Central de Colaboración del Ministerio de Salud Pública de Cuba, recordó que la asistencia médica de la Isla en el hermano país data desde 1998.
Añadió que, desde entonces, el pueblo haitiano ha sufrido nueve desastres naturales, entre huracanes, tormentas tropicales y el terremoto de 2010.
Esta permanente colaboración permitió a galenos y enfermeras de la mayor de las Antillas asistir a las víctimas desde los primeros momentos, lo cual exigió una fuerte actividad quirúrgica, destacó.
Lorenzo Somarraba, jefe de la Brigada de Colaboración de Cuba en Haití, señaló vía telefónica que ahora laboran en esa nación mil 300 trabajadores de la salud procedentes de la Ínsula, incluidos 312 médicos; de ellos, 247 son graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, provenientes de 22 países.
Subrayó que la tasa de letalidad del cólera en la vecina nación caribeña es de 2,07 por ciento, y para los enfermos tratados por la brigada médica de la Mayor de las Antillas resulta de 0,48.

RINDEN HOMENAJE A LAS REVOLUCIONES CUBANA Y HAITIANA

Raymundo Gómez Navia
La Habana, 8 ene (AIN) Un homenaje a las revoluciones cubana y haitiana se brindó en esta capital con motivo de sus triunfos un Primero de Enero de 1959 y de 1804, respectivamente.
El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la Cátedra de Estudios del Caribe de la Universidad de La Habana y la Asociación Caribeña de Cuba fueron las entidades patrocinadoras de la conmemoración de ambos hechos.
María Rollock, presidenta de la Asociación Caribeña de Cuba, remarcó la significación de la gesta haitiana como precursora de la emancipación y la libertad en el ámbito caribeño y latinoamericano.
La última etapa libertaria cubana, señaló, tuvo el mismo móvil, librarse del yugo colonial y opresor de una vez por todas, y de ese Haití vienen nuestras raíces y de hecho forma parte indisoluble de nuestra cultura e identidad nacional.
Apuntó lo que hacen Cuba y otros países tras los desastres naturales y sanitarios en aquella nación caribeña por aliviar tan graves males, y llamó a continuar la identificación y la confirmación de las naciones caribeñas y latinoamericanas que cada día se levantan.
Milagros Martínez, secretaria ejecutiva de la Cátedra de Estudios del Caribe de la Universidad de La Habana, anunció que este 31 de enero será la jornada de solidaridad con Haití del Aula de Estudios Haitianos Gerard Pierre Charles, con un intercambio de intelectuales y catedráticos cubanos.
Representantes del cuerpo diplomático acreditado aquí, encabezados por el embajador haitiano Jean Victor Généus, asistieron al homenaje, así como delegaciones de la Fundación Bolivariana por los Derechos del Adulto Mayor y de haitianos residentes en Canadá de visita en la Isla.
Estuvieron presentes, igualmente, funcionarios del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, del Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Asociación de Pedagogos de Cuba.
Numerosos estudiantes haitianos y descendientes de esta etnia y de varias nacionalidades del Caribe residentes en la capital del país disfrutaron del espectáculo ofrecido por artistas aficionados y profesionales cubanos y estudiantes caribeños.
Ofrendas florales por los aniversarios de la independencia de Haití y del triunfo de la Revolución cubana fueron colocadas el viernes por la Embajada de aquel país ante los bustos de José Martí, Toussaint Loverture y Alexander Petion.

CUBA RECUERDA ANIVERSARIO 207 DE INDEPENDENCIA DE HAITÍ

Dai Liem Lafá Armenteros
La Habana, 7 ene (AIN) Jean Víctor Généus, embajador de Haití en Cuba, rememoró en esta capital el primero de enero de 1804, fecha en que fue proclamada la Independencia de su país, y reiteró el agradecimiento por la reciente ayuda internacional.
En nombre de su representación y del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, el diplomático colocó ofrendas florales ante las estatuas de los patriotas haitianos Alexandre Pétion y Toussaint Louverture, en el Parque de la Fraternidad, así como de José Martí, en el Parque Central.
Généus evocó el golpe inicial que estremeció los cimientos del sistema colonial y esclavista de las Américas, y calificó al 2010 como uno de los años más duros para su país, víctima del terremoto del 12 de enero y la aparición de la epidemia de cólera en octubre último.
La ocasión es especial para agradecer, en nombre del gobierno y pueblo haitianos, la ayuda solidaria de Cuba y las demás naciones latinoamericanas y del Caribe en este momento difícil, expresó el embajador.
Louverture (1743-1803) encabezó la primigenia república negra, precursora de las gestas independentistas del continente.
Figuras sobresalientes de esta proeza fueron Pétion
(1770-1818), presidente de Haití desde 1806 hasta su muerte, y Jean Jaques Dessalines, signatario del Acta de Independencia y fundador de la República.
Participaron en la ceremonia representantes del cuerpo diplomático, descendientes de la comunidad haitiana en la Isla y miembros del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

REVIVE ANCESTRAL TRADICIÓN EN SANTIAGO DE CUBA

Ekaterina Rivera Zvezdina

Santiago de Cuba, 6 ene (AIN) El colorido, ritmo y sincretismo de la cultura cubana se mostraron hoy en esta ciudad, durante cabalgata que evoca la tradicional celebración del Día de Reyes por los cabildos africanos y francohaitianos.
La ancestral fiesta y procesión nacidas a finales del siglo XVI, mostraron la evolución de esas sociedades de ayuda mutua creadas por los esclavos, las cuales han mantenido vivo uno de los componentes fundamentales de la identidad popular la Isla, a más de un siglo de abolición de la ignominiosa práctica.
Por la céntrica calle Enramadas, desfilaron los grupos portadores, mezclados con los santiagueros, entre toques cadenciosos, formas de la oralidad como los pregones y el teatro de relaciones, elementos de las prácticas mágico-religiosas y las manifestaciones artísticas más autóctonas.
Hasta el antiguo edificio del Ayuntamiento, en el parque Céspedes -fundacional Plaza de Armas y centro histórico de la villa de 495 años- llegó la romería, mostrando la identidad musical y danzaria nacida en Cuba entre toques de tambor y complejas armonías europeas.
Protagonizaron la marcha los cabildos Carabalí Isuama y Carabalí Olugo, con sus pendones de colores alegóricos a las deidades de los panteones africanos y a la tricolor enseña nacional.
Las asociaciones donde militaron Guillermón Moncada y Quintín Bandera -entre otros negros y mulatos que descollaron durante las guerras de independencia- se pasearon con sus típicas vestimentas, imitaciones de los de la corte de España, y harapos de trabajador doméstico del siglo XIX, con adornos africanos.
También volvieron a las calles santiagueras las máscaras, los disfraces y las congas, en evocación de las fiestas que se transformaron con el tiempo en el reconocido Carnaval de Santiago de Cuba.

UN MIRADOR NATURAL EN LA GRAN PIEDRA

Marlene Montoya Maza, Servicio Especial de la AIN
Bien vale la pena subir los 452 escalones que conducen a la Gran Piedra, en la provincia oriental de Santiago de Cuba, para disfrutar de un impresionante capricho de la naturaleza, devenido exclusivo mirador en el Caribe.
Constituye una de las mayores atracciones del Parque Nacional Sierra Maestra, donde sus montañas resguardan con celo reliquias históricas, arquitectónicas y culturales que podrá conocer quien visite ese sitio.
A la Gran Piedra se llega luego de transitar por una zigzagueante carretera que bordea la geografía serrana, con una exuberante vegetación y especies de flores que las bajas temperaturas favorecen todo el año.
Por allí abundan las begonias, ave de paraíso, dalias, orquídeas, helechos, crisantemos y muchas más que se multiplican bendecidas por el clima.
Ubicado a más de mil 200 metros sobre el nivel del mar se encuentra el promontorio rocoso que supera las 60 mil toneladas de peso, con dimensiones sorprendentes como 51 metros de largo, 25 de alto y 30 de ancho.
Disímiles leyendas hay de su origen, aunque estudiosos de la geología consideran su nacimiento por los productos sólidos compactados y solidificados de la erupción de un volcán submarino, que después de emergido la erosión se encargó de darle la forma actual.
La zona de la Gran Piedra tiene un gran valor paisajístico, histórico y arqueológico que atrae a los viajeros de todas las latitudes. Allí abre sus puertas el Museo La Isabélica, antigua casa señorial de hacendados franceses asentados con sus esclavos en esa serranía, a principios del siglo XIX, por la inmigración ocurrida con la Revolución en el vecino Haití.
Haciendas cafetaleras con confortables edificaciones nacieron en esos dominios, donde proliferaron costumbres, refinados hábitos y adelantos en el cultivo del aromático grano.
En el caso de La Isabélica su dueño, Víctor Constantin Cuzeau, bautizó así la mansión por amor a una bella esclava llamada Isabel María.
Muchas atracciones depara a los visitantes esa altura con ríos, manantiales y ruinas de otroras haciendas cafetaleras que forman parte del sitio declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

FALLECIÓ DESTACADA ACTRIZ TUNERA DIONNE PÉREZ BETANCOURT


José Armando Fernández Salaz
 Las Tunas, 5 ene 2011 (AIN) Dionne Pérez Betancourt, destacada actriz del teatro, la radio y la televisión de Las Tunas,  falleció en esta ciudad a la edad de 57 años, víctima de un infarto cardíaco.
  Graduada en la Escuela Nacional de Arte en el año 1974, inició su actividad como profesional en la comunidad del Caney de Las Mercedes, en la Sierra Maestra, integrándose después al Cabildo Teatral de Santiago de Cuba, agrupación con la que realizó varias giras por países de América Latina.
   Junto a otras relevantes personalidades de la cultura cubana como Joel James, Raúl Pomares y José Soler Puig, participó también en proyectos artísticos de la radio y la televisión, en los que inició su contacto con la cultura afro-antillana.
   En los años 80 del pasado siglo, regresó a Las Tunas, para entregarse al teatro de relaciones y en 1994 fundó el grupo dramático Huellas, agrupación que devendría escuela de las nuevas generaciones de artistas escénicos tuneros.
   Durante la misión internacionalista que cumplió en Haití, desarrolló un proyecto cultural en la comuna Marmelade, departamento de Lá Artibonite, donde creó varias agrupaciones de teatro con niños y jóvenes aficionados.
   Dionne Pérez, quien recibió la Distinción por la Cultura Cubana y la Medalla Raúl Gómez García, en el verano de 2010, impartió un taller de actuación infantil con el objetivo de desarrollar la vocación por el arte de las tablas desde edades bien tempranas.

jueves, 3 de febrero de 2011

LA INMIGRACION HAITIANA. INTRODUCCIÓN



La inmigración haitiana y su descendencia en Cuba tiene una particular manifestación.

Antes de llegar Cristóbal Colòn a la isla ya habìa en ella población procedente de Haití, región llamada asì por los aborígenes que, en la lengua arawak, significa “tierra de altas montañas”.

Otro éxodo de tierra haitiana hacia la cubana tuvo su origen por los acontecimientos que condujeron a la revolución haitiana, el triunfo de los rebeldes esclavos y la constituciòn de la repùblica negra el primero de enero de 1804. Los colonos franceses huyeron y consigo arrastraron a parte de sus dotaciones de esclavos, a mulatos libres y otros que no congeniaron con el nuevo orden social. Conformaron la emigración franco-haitiana hacia Cuba de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Pero el màs grande arribo de haitianos lo ocasionò la inversión en la industria azucarera cubana por las compañìas transnacionales norteamericanas, en las primeras décadas del siglo XX, y la demanda de mano de obra barata. La Primera Guerra Mundial incentivò el trasiego de los antillanos reclutados como braceros y en condiciones de semiesclavitud.

Anverso y reverso de la Carta de Nacionalidad extendida a
los inmigrantes haitianos.

Los vaivenes en el precio del azúcar en el mercado, la crisis económica mundial y el factor de oposición interna de los trabajadores cubanos hacia la inmigración laboral extranjera, concitarìan el panorama de rechazo y los decretos-leyes y demàs instrumentos gubernalmentales que provocaron la interrupciòn de la llegada masiva de estos inmigrantes luego del año 1931, la repatriación forzosa y salida de miles de antillanos, en especial de haitianos y jamaicanos.


Transcurrido los años seguirían, en menor medida, otros tránsitos y arribos de haitianos a Cuba -incluidos los perseguidos políticos y de otra naturaleza escapados del régimen de terror que implantó Francoise Duvalier en Haití-, con lo cual se iría conformando una masa de residentes haitianos y sus descendientes en las más precarias condiciones de vida y de presión social, condicionante de la percepción y del trato otorgado a los antillanos y a sus "pichones".

La Revolución triunfante del Primero de enero del 1959 vino a detener circunstancialmente esta emigración y -cambiar radicalmente- el panorama del haitiano y sus descendientes en Cuba, conjuntamente con las transformaciones políticas, económicas y sociales que propició la llegada al poder del movimiento revolucionario encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Los haitianos y sus descendientes han recibido los mismos derechos y participan en el cumplimiento de las responsabilidades igual que el resto de los cubanos.

Son protagonistas en la historia y la cultura de la nación cubana, y al igual que el resto del pueblo, están librando las batallas actuales de la isla por la defensa y el triunfo definitivo de la justicia y de la razón.

HAITIANOS LONGEVOS(3-10-2005)



La República de Cuba está considerada como una de las más envejecidas en Latinoamérica, con más de un 14 por ciento de su población mayor de los 60 años.

Su pirámide poblacional así lo demuestra y ello preocupa a los especialistas en el país.

Pero, por otro lado, esta situación es una demostración del serio esfuerzo de la nación por la protección y desarrollo de sus ciudadanos desde el punto de vista económico, político y social. Desde 1959 en que triunfo la Revolución se ha legislado y actuado prácticamente en este sentido.

El sistema de salud y de asistencia médica garantiza desde la niñez el disfrute de una vida sana, capaz llegar no solo a adulto sino a una vejez con óptima calidad de vida.

La esperanza de vida al nacer -76 años- abarca a un número cada vez mayor de adultos que, no sólo alcanzan los cien años, sino que hasta sobrepasan esa edad.
Incluso, cada vez es más creciente el número de ciudadanos inscriptos en el Club de los 120 años, realizando las acciones que le ayuden en ese propósito. A ello contribuyen los nuevos conceptos gerontológicos y los programas de atención al adulto mayor instaurados en toda la nación desde 1974.

Sobrepasan los dos dígitos el número de ciudadanos que en Cuba superan los cien años. En esas cifras hay una cantidad considerable de haitianos residentes en el país.

Tanto los unos como los otros reciben esmerada atención con la participación activa de la familia, la comunidad y las organizaciones políticas y no gubernamentales.

En los últimos años hemos tenido la oportunidad de conocer a los siguientes haitianos centenarios:

Fecha de
Nombre nacimiento Edad Provincia
ARSENIO DAMA 1897 107 años Camaguey
ALBERTO YOIP 12-51886 118 años Ciudad de la Habana

NEMESIO FLORES DELVA 1904 100 años (fallecido) Camaguey


Foto tomada el 3 de enero del 2003, durante el homenaje al centenario de Nemesio, alias Ti Cluk, en el central Càndido Gonzàlez (antiguo Santa Marta). Le acompaña Sibelys Celidor Garcìa, descendiente de haitianos e investigadora sobre la cultura haitiana.

ELVIRA CELIA 25-5-1904 100 años Camaguey

Elvira reside en el Reparto 21 de Octubre del Central Càndido Gonzàlez, en Santa Cruz del Sur, provincia de Camaguey.

ALBERTO GOY 13-5-1882 122 años Ciudad de la Habana
MARIE RIBET DENIS 10-12-1892 112 años Ciudad de la Habana
JOSE MARTINEZ 4-10-1901 102 años (fallecido 10-10-2003) Camaguey
MANUEL ALVAREZ 15-9-1890 114 años Camaguey
EUGENIO MARTINEZ 27-6-1902 102 años Camaguey
VENANCIO LUIS HAITI 1903 101 años Las Tunas
TEOFILO TREFILO FEDERICO8-2-1900 104 años Camaguey

ANA LUISA CARIDAD
ANTONIA CRAIGH DESRRUSEAUX 22-12-1901 103 años Santiago de Cuba

BENITO MARTINEZ ABOGAN 19-6-1880 124 años Ciego de Avila

HAITIANOS ABORÍGENES EN CUBA (28-9-2005)


Haitianos” llegaron a Cuba desde las primeras migraciones de aborígenes antes del arribo de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

Efectivamente, los primeros pobladores de Cuba los indios guanajatebeyes, taínos y siboneyes llegaron a ella procedentes de Sudamérica, utilizando como puente a las Antillas, o provenientes de la Florida, en América del Norte. Se dice que a la llegada de los españoles habìa unos 112 000 aborìgenes habitando en ella.

Una de las islas de la Antillas era denominada Haití, que en lengua aborigen de los taìnos y arawak significaba “tierras de altas montañas”.

Contra la explotación y el exterminio de los españoles se rebelaron los aborígenes, sobre todo los aguerridos caribeños. Uno de ellos, oriundo de Haití, se trasladó a Cuba para encausar la lucha contra los invasores: el cacique Hatuey.

Hatuey devino en el precedente histórico de la afluencia y protagonismo de los haitianos en Cuba, en ejemplo de los valores de lucha y dignidad revolucionarias, en un mártir de la lucha contra la invasión extranjera.

Guamá, otro invicto aborígen, luchó contra los invasores desde 1522 hasta 1533 en las montañas de Baracoa, en el oriente cubano.

PROTAGONISMO DEL HAITIANO EN CUBA (28-9-2005)

)Por coincidencias históricas, las revoluciones de Haití y de Cuba triunfaron un primero de enero: la haitiana en 1804, la cubana en 1959.

Ambas sentaron un precedente en el hemisferio occidental: la haitiana, la primera revolución triunfante de esclavos negros, la cubana, la primera en convertir en libre su territorio en América Latina e iniciar la construcción de una sociedad socialista.

La presencia del haitiano en Cuba no ha sido todo lo pasiva que regularmente se tiende a pensar. Ha tenido, y tiene, un papel activo dentro de la formación de la nación cubana y su ulterior desarrollo.

La idiosincrasia, las creencias y conductas sociales, económicas, religiosas, culturales, artísticas, hábitos alimentarios, remedios para la salud y otras del haitiano se han engarzado en el entramado de esta nación antillana.

Numerosos hijos de aquel país y sus descendientes ofrendaron sus vidas en las gestas libertarias cubanas o alcanzaron lugares cimeros en la Guerra de Independencia, así como en los posteriores años de lucha contra regímenes dictatoriales.

Un ejemplo de esta afirmación lo es también Emilio Bárcena Pier, descendiente de haitiano, que se incorporó a la lucha guerrillera contra la tiranía de Batista y, junto con el Ejército Rebelde creado por la vanguardia que asaltó al cuartel Moncada, luchó bravamente. El perteneció a las tropas del querido y legendario comandante Ernesto Che Guevara, hasta caer heroicamente en combate.

Sangre de sus descendientes se derramó también, junto con la cubana, en las acciones internacionalistas en África y en otras regiones, en aras de la libertad de aquellos pueblos. Las filas de combatientes cubanos del Che en el Congo, en el año 1965, contaron con un haitiano (Adrien Sansaricq) y no pocos descendientes de esta etnia.

Y así fue cuando Cuba ayudó al pueblo angolano a defender su libertad de los intentos coloniales sudafricanos, o en muchos otros lugares combatiendo al enemigo colonialista e imperialista, o brindando el apoyo a la educación, a la salud, a las construcciones, al desarrollo económico de naciones hermanas del llamado Tercer Mundo.

Al igual que el resto del pueblo, están librando las batallas actuales de Cuba por la defensa y e triunfo definitivo de la justicia y de la razón.

INMIGRACION HAITIANA EN CUBA. SIGLO XX Y... (28-9-2005)



Transcurridos los años seguirían, en menor medida, otros tránsitos y arribos de haitianos a Cuba -incluidos los perseguidos políticos y de otra naturaleza escapados del régimen de terror que implantó Francoise Duvalier en Haití-, con lo cual se iría conformando una masa de residentes haitianos y sus
descendientes en las más precarias condiciones de vida y de presión social, condicionante de la percepción y del trato otorgado a los antillanos y a sus "pichones".

La situación de esta etnia la ubicaba en el escalón social más bajo, sujeta a los disímiles prejuicios por su condición económica, por el color de su piel, por el no dominio completo del español y por otros factores vinculados a las zonas donde se radicaron (oriente y sur del país, fundamentalmente, en áreas cañeras, cafetaleras y otras).

La Revolución triunfante del Primero de enero del 1959 vino a detener circunstancialmente esta emigración y -cambiar radicalmente- el panorama del haitiano y sus descendientes en Cuba, conjuntamente con las transformaciones políticas, económicas y sociales que propició la llegada al poder del movimiento revolucionario encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Los haitianos y sus descendientes han recibido los mismos derechos y participan en el cumplimiento de las responsabilidades igual que el resto de los cubanos.

Han accedido a la educación y se han formado en numerosas profesiones y especialidades; han tenido la protección a su salud y a sus vidas; han recibido la oportunidad a un trabajo decoroso, a obtener sus honrados ingresos; han participado en las elecciones y han resultado elegidos; se han destacado en el deporte, en las ciencias, en la cultura y las artes, en la economía, en la defensa y en múltiples esferas.

La Revolución hizo hombres libres e iguales a todos los trabajadores del país, a los 26 000 braceros de origen antillano (jamaicanos, haitianos y otros), que durante años laboraron en cañaverales y cafetales en condiciones de explotación, cuando se promulgó en octubre de 1967 la Resolución 202 que les ofrecía una prestación a largo plazo no menor de 40.00 pesos, y que a partir del 1 de enero de 1969 se elevó a 60.00 pesos.

Tras la caída de la dictadura de los Duvalier se han producido éxodos hacia otros países, a veces de familias enteras, ante la precaria situación económica y social que vive Haití que han llegado a Cuba.

El mal tiempo y las no adecuadas condiciones de las embarcaciones han provocado recalas en las costas cubanas en solicitud de auxilio en provisiones y medicamentos

La Cruz Roja Cubana estableció en Maisí, en el oriente cubano, un campamento para la atención de estos casos. Por este concepto, por ejemplo, en el año 2001 recalaron en costas cubanas y arribaron al país 877 haitianos, de ellos 69 niños, 160 mujeres y 648 Hombres y se repatriaron 110, que de forma voluntaria solicitaron regresar a su país.

ACERCA DE LA LENGUA CREOLE (3-10-2005)


Los inmigrantes haitianos llegaron a Cuba hablando en su lengua creole.

El creole se desarrollò como medio de comunicación entre los esclavos africanos traìdos al Nuevo Mundo y los amos europeos colonizadores en los siglos XVI y XVII. Fue una mezcla de varios dialectos africanos con el español, el inglès y el francès, de acuerdo con la zona de asentamientos de los interlocutores.

En Haitì, la fusiòn se produjo con el francès dado el desarrollo històrico de esa porciòn de la isla La Española.

Desde la oleada de franceses y la dotaciones de esclavos que trasladaron junto a ellos huyendo de los embates de la revoluciòn haitiana en el periodo de 1791 a 1804, y posterior a esta ùltima fecha, se insertò en Cuba el creole como una forma alternativa de comunicación.

Los cafetales fueron el principal escenario de esta forma de hablar entre los esclavos y luego trascendiò hacia las plantaciones cañeras y los centrales azucareros.

Las huestes mambisas conocieron tambièn de este lenguaje durante el desarrollo de la Guerra de Independencia.

Esta presencia del creole se acrecentò con la inmigración de haitianos como braceros en la primeras dècadas del siglo XX.

El creole devino tambièn como un elemento adicional de discriminación hacia sus hablantes. Se utilizò como tèrmino despectivo el del patua.

Por ello, los descendientes de haitianos se limitaron a hablara el creole en el seno familiar y no en el escenario pùblico, donde estaban oligados a comunicarse en español.

Pero, aùn asì, el creole se convirtió en la segunda lengua màs hablada en Cuba, debido al alto nùmero de inmigrantes haitianos y sus descendientes en el paìs. Cada vez màs los cubanos fueron accediendo a este lenguaje para su intercomunicación con los haitianos, y llegaban a hablarlo, entenderlo con dificultad o a estar de alguna manera familiarizados con algunos vocablos.

Ademàs de las provincias orientales, el creole està muy difundido en Camaguey y Ciego de Avila, en menor medida en Ciudad de la Habana y demàs provincias, segùn la presencia de haitianos y sus descendientes.

En la dècada de 1980 se hizo un sondeo sociològico en la provincia de Guantánamo y determinò que unos 4 000 haitianos y 45 000 descendientes residìan en esos momentos en este territorio oriental.

Un sistemàtico esfuerzo por la enseñanza del creole en aulas especiales creadas con tal fin se realiza en los ùltimos diez años en Ciudad de la Habana, Guantánamo y otros lugares.

Una emisora, Radio Habana Cuba, tiene varias horas diarias de transmisiones internacionales en creole.

Cada 28 de octubre se celebra el Dìa Internacional del Creole, declarado como tal desde el 1979 en las Islas Seychelles. En Cuba se comenzò a celebrar este dìa desde el 1996.

INMIGRACION FRANCO HAITIANA (22-10-2004)

El inicio de las más trascendentes de las migraciones desde la isla vecina hacia la mayor de las Antillas se remonta a más de dos siglos, a finales del XVIII (1789 a 1805), provocado por la Revolución de Haití .

A Baracoa, Guantánamo y Santiago de Cuba, extremo oriental de la isla, comienzan a arribar en 1789 algunas familias franco-haitiana afectadas por las revueltas esclavas en Haití, lo que crece extraordinariamente a partir de 1791.

Pero la gran “diáspora blanca de Haití” se provoca con la derrota definitiva de los colonos contrarrevolucionarios en Cape Haitien (Cabo Haitiano), en 1793, cuando unos 2000 colonos blancos huyen hacia los Estados Unidos y hacia las colonias españolas de Cuba y de Santo Domingo.

Dos años màs tarde numerosas familias francesas deciden huir hacia Cuba a partir de que España cede a Francia la parte oriental de La española mediante el Tratado de paz de Basilea.

Otro momento de este éxodo lo fue en 1798 cuando, derrotados, los ingleses se vieron obligados a firmar la paz con Toussaint Louverture y abandonar la isla. Ellos y los colonos que les apoyaban salieron con destino a Jamaica, Nueva Orleáns y Cuba.

Tambièn, miles de mulatos seguidores de Rigaud se vieron impelidos a salir junto con èste al terminar la guerra civil en 1800, y viajar algunos hacia Cuba.

Napoleón Bonaparte envía a su ejèrcito a Haití y es derrotado en 1803 por Jean Jacques Dessalines, lo que origina una nueva emigración hacia Cuba.

Tras el primero de enero de 1804 proclamarse la repùblica libre, colonos franceses cargaron con sus dotaciones de esclavos y arribaron a Cuba por la región oriental, donde se asentaron y desarrollaron su economía cafetalera y cacaotera. Ya para 1805 había 30000 haitianos en Cuba. Se dice que en sólo 16 años (1789-1805) la ciudad de Santiago de Cuba recibió 20000 refugiados franco-haitianos.

Con los años, estos franco-haitianos fueron poblando otras regiones de la isla.

En el resto del siglo XIX el flujo de franco-haitianos hacia Cuba descendiò ostensiblemente, tanto por el agotamiento del nùmero de ellos en la nueva repùblica, como tambièn por las prevenciones en la colonia española para evitar una repetición de la revolución haitiana entre los esclavos, negros y mulatos libres, residentes en la isla

Aùn asì, los franco-haitianos, sus esclavos negros y los mulatos llegados participaron no solo en el desarrollo económico, cultural y social de la isla, sino que tambièn no pocos de ellos tuvieron un lugar protagónico en las luchas por la independencia de Cuba.

GRUPO CORAL DESANDANN EN CRÓELE (22-10-2004)

Desandann es el nombre del único grupo coral en cróele conocido hasta el momento en Cuba y en el área del Caribe, incluido el propio Haití.

Surgió hace diez años como iniciativa de varios descendientes de la comunidad haitiana y su directora, Emilia Díaz Chávez, graduada de Dirección Coral en 1978, expone cómo surgió la idea de su creación:

“Siempre mantuvimos la esperanza de preservar la cultura de nuestros antepasados. La idea de crear un grupo coral surge del intercambio al respecto realizado con Teresita Romero, integrante entonces del Coro de Camagüey y hoy día también del de Desandann, así como de Consuelo Doris, quien se desempeñaba como vicepresidenta de la Asociación Haitiana en La Habana."

Día a día se fueron uniendo a esta idea varias personas que, con dedicación y un alto grado de sacrificio ante las dificultades de orden material y de todo tipo, llegaron a organizar el grupo vocal.

Vinieron jornadas de intensos y sistemáticos ensayos, de concertación de voces y ritmos melódicos, hasta que surgió la primera actuación ante un público.

Fueron esos primeros momentos los que mas recuerdan los integrantes de Desandann. La acogida recibida entre la propia comunidad haitiana en el país alentó a todos en el empeño por desarrollar esta experiencia, única en todo el territorio nacional.

Sus integrantes son descendientes de haitianos:

-Emilia Díaz Chávez, su directora, hija de haitianos.
-Marcelo Andrés Luis, bajo, arreglista y compositor, hijo de haitiano.
-Dalio Arce Vital, hijo de haitiano.
-Marina Collazo, biznieta de haitianos.
-Irian Rondón Montejo, biznieto de haitianos.
-Fidel Romero Miranda, biznieto de haitianos.
-Rogelio Rodríguez Torriente, biznieto de haitianos.
-Yordanka Sánchez Fajardo biznieta de haitianos.
-Teresita Romero Miranda biznieta de haitianos.

El repertorio, todo en creole proviene del folklore haitiano y muestra hoy día diversos
ritmos y géneros: el yambalú, el merengue, música de origen religiosa del vudú, y otros. A veces incorporan movimientos corporales, muy típico en el haitiano y con cierta influencia cubana, como acompañantes de la interpretación oral.

Tienen grabados dos discos y cuentan con más de 50 canciones en su repertorio. Soufflé Van, Man gaje, Edem Chante, Lawouze, Nam Fon Bua, Se Lavi, Tande, Maroule, Au pan nan chay, Papa Danbalah, Se Lamu y Homenaj a soley se cuentan entre los títulos de sus canciones. Del universo coral también interpretan en inglés Let us break bread together y Soom ah will be done, ambas de la autoría de William L. Dawson

Tanto en Haití, donde han actuado en varias oportunidades, como en Estados Unidos de Norteamérica –lugar en el que han estado en tres oportunidades-, Francia, Canadá, Martinica y México han conocido de su maravilloso arte vocal.

El grupo ha sido premiado en diversos certámenes nacionales e internacionales, y recibido el reconocimiento y homenaje de las autoridades y pueblo de la provincia de Camaguey y de otros territorios del país.

Y ya se multiplican, porque sus integrantes asesoran a la Cantoría Marta Jean Claude, una agrupación de niños de 6 a 16 años de edad, y dirigidos por Teresita Romero,
del grupo Desandann.

ORIGEN ECONOMICO DE LA INMIGRACIÓN (19-5-2005)

La guerra de independencia librada por los cubanos contra España, en sus dos fases de 1868 y la iniciada en 1895, llegò hasta un punto en que la metrópolis no pudo sostener esta contingencia.

Fue entonces que los Estados Unidos de Norteamérica intervino en 1898 en la contienda, utilizando como pretexto la extraña voladura de su buque de guerra Maine, anclado en el puerto de La Habana, y le declarò la guerra a España.

Agotada como estaba, España no resistiò el embate de las tropas cubanas, ahora con la intromisión norteamericana, por mar y por tierra, y claudicò. Apartando a los cubanos, Estados Unidos firmò con España la rendición y fin de la guerra en 1898.

Las tropas norteamericanas se posesionaron del territorio y obligaron a las fuerzas cubanas a entregar las armas y desmovilizarse. Se instaurò un gobierno interventor yanqui que rigiò hasta 1902, cuando se declaró por los norteamericanos la escamoteada independencia de Cuba.

Durante y después de la ocupación militar estadounidense, las transnacionales azucareras norteamericanas se posesionaron del país, adquiriendo grandes territorios a bajìsimos precios, o aplicando el desalojo, sobretodo en la parte oriental de la isla, donde era escasa la población.

Los Estados Unidos realizaron fuertes inversiones en la industria azucarera, en especial en la parte orientaledel paìs, y sobre bases más ventajosas que las del siglo XIX, le abrieron sus mercados y originaron un acelerado desarrollo a este sector econòmico.

La distorsión demográfica en Cuba, heredada de la colonia, significaba que porciones de las regiones occidental y central, con una superficie menor del 20% del total, concentraban el 60% de la población, mientras que Camaguey y Oriente, con la mayorìa y mejores suelos agrícolas solo contaban con el 11,4% de la población total.

Los productores de azúcar norteamericanos y otros presionaron a los gobiernos de turno para conseguir mano de obra barat fe a y para ello acudieron a las islas cercanas de Haití y Jamaica, para reclutar desocupados a muy bajos salarios.

Un grupo de hacendados organizó, en 1911, la “Asociación de Fomento de la Inmigración”, cuyo objetivo principal fue la importación d ec3 e braceros haitianos y jamaicanos, a partir de 1912.

La emigración hasta entonces mayoritariamente europea a Cuba comenzó a cambiar a partir de que el presidente José Miguel Gómez (1909-1913) concedió a la compañía Nipe Bay Company, mediante el Decreto Presidencial número 23, del 10 de enero del 1913, el permiso de importar 1 000 braceros antillanos para el central Preston en la provincia Santiago de Cuba.

BRACEROS PARA LA ZAFRA AZUCARERA (23-10-2004)

Cuba desarrollò una política migratoria de puertas abiertas en las primeras décadas de la Repùblica mediatizada.

El movimiento de mano de obra barata propiciò que centenares, miles de antillanos (jamaicanos, haitianos y otros) fueran llevados a Cuba como jornaleros para las zafras azucarera y otras.

La Primera Guerra Mundial incentivò este trasiego a partir de que la isla devino en principal productor de azúcar para los paìses aliados y requería màs mano de obra barata.

El 3 de agosto de 1917 la Ley de Inmigración sancionada por el presidente Mario Garcìa Menocal autorizò toda inmigración de braceros o trabajadores por un plazo de hasta dos años después de concluida la guerra.

Pero el azúcar subiò su precio en el mercado mundial una vez terminada la guerra, la producción aumentò exorbitantemente y se originò el perìodo conocido como de “la danza de los millones”. En consecuencia, el nùmero de inmigrantes se duplicò de un año para otro (1919 para 1920).

Como mismo subiò, el precio del azúcar empezó a caer a partir de la zafra de 1920. Ello trajo aparejado que se empezara a aplicar otra política del gobierno de turno respecto a los inmigrantes.

DISCRIMINADOS Y REPATRIADOS (3-1-2005)


En 1921 el presidente Alfredo Zayas firmò el Decreto 1404 mediante el cual se exigía el reembarque de los braceros antillanos.

En la medida en que se acercò la etapa de crisis económica mundial, los inmigrantes antillanos fueron rechazados por la oficialidad de turno.

Al Congreso fueron presentados diversos proyectos de leyes contra la inmigración, con el fin de limitarla o suspenderla.

Los potentados azucareros no tan solo se opusieron a esta salida de la mano de obra barata, sino que estimularon la existencia de los inmigrantes ilegales en el paìs.

En tanto se evidenciò una enorme reducción en los inmigrantes que arribaron al paìs en 1922, esto cambiò en 1923 y siguientes años hasta el 1928.

Bajo acuerdo con sus respectivos gobiernos, la administración cubana realizò la repatriación de 15 600 antillanos en 1928, la mayorìa haitianos, 2 100 salieron por su propia voluntad.

La crisis económica capitalista mundial de 1929 agudizò esta situaciòn.

Fueron implantados férreos controles sobre la población extranjera arribante y residente en el paìs, y a los antillanos en especial se les propinò un abusivo trato por parte de las autoridades.

En 1930 fue presentado un proyecto de Ley de Inmigración y Colonización mediante el cual se prohibía la entrada al paìs de antillanos y chinos, entre otros.

La entrada de inmigrantes prácticamente se paralizò en 1932.

ALBERTO GOY (INOCENCIO GOY) (22-10-2004)

El cuatro de agosto del 2003 intercambiamos con el haitiano Alberto Goy o, como èl dijo, su nombre en francés era Inocencio Goy.

Su voz, entrecortada, transmitió el pensamiento de un hombre que, a pesar de su edad (121 años), traslucía claridad y firmeza en sus ideas.

Nació el 13 de mayo de 1882 en Bainet, un poblado costero en el Departamento del Sudeste, en Haití, y sus padres se llamaron Adelina, la madre, y Gil, el padre.

Vino para Cuba a los 37 años, en 1919, por la zona de Banes, antigua provincia de Oriente, como tantos otros antillanos, a cortar caña. Así estuvo trabajando, no sólo en los cortes de caña, sino haciendo otros trabajos agrícolas.

Pensaba, como todos los demás haitianos, regresar a su querida Haitì cuando hubiera hecho un poco de dinero. Pero la vida le deparó otra suerte. Por más que lo intentaba no le salieron bien las cosas y tuvo que, una y otra vez, posponer los planes de partida.

Estuvo en diversos lugares en los trabajos habituales de los braceros antillanos de entonces. Al pasar el tiempo se enamoró y se casó con una cubana, Emilia Matamoros, fallecida ya cuando ella tenía 80 años, y con quien tuvo once hijos (siete varones, de los cuales se le murió uno, y cuatro hembras).

Alberto recibió su jubilación en 1980. Refieren que cuando contaba con 100 años de edad realizaba viajes desde la capital del país hasta las provincias orientales, y sin acompañantes, porque se valía por sí solo y gozaba de una salud, fortaleza física y claridad mental dignas de admirar.

Sólo en 1984, cuando sufrió un accidente automovilístico, es que su estado se resintió y tuvo que limitar sus andanzas por el país.

“Yeye”, como le llamaban sus hijos, dejó de existir este mes de octubre del 2004, a la edad de 122 años, y su muerte trajo un gran vacío no sólo en su familia, los 65 nietos, 48 biznietos y diez tataranietos que la componen, sino en toda la comunidad de haitianos en Cuba que le quería y estimaba.

CULTURA HAITIANA (23-10-2004)

La dimensión cultural del elemento haitiano dentro del desarrollo de la nacionalidad cubana está aún por caracterizar en su justo alcance y en todos sus aspectos.

Entendida como modo de ser y de hacer y no solo la acumulación y manifestación de conocimientos estéticos y artísticos, la cultura haitiana ha tenido un rol en el proceso de transculturación que de diversa naturaleza se ha originado en Cuba.

Es parte integrante de ese gran “ajiaco” cultural y formador del pueblo cubano.

De la etapa precolombina los propios colonizadores españoles se encargaron de arrasar a la población residente y que provenía de la región conocida hasta entonces como Haití, por lo que no pudiera afirmarse de una prevalencia cultural de aquellos aborígenes.

El aporte del haitiano a la integral formación cultural cubana se manifiesta con mayor fuerza desde la llegada e inserción en la vida de la colonia española del siglo XVIII de los fugitivos franco-haitianos con sus dotaciones de esclavos, en la etapa de la Revolución de Haití, y pasa por los restantes componentes de la inmigración desde aquella región durante los siglos siguientes.

A través de los años se han ido sedimentando en la realidad cubana los elementos y valores de toda naturaleza provenientes de los haitianos, convirtiéndose en parte inseparable del desarrollo integral de toda la sociedad.

El haitiano, centro de ese intercambio en tanto objeto y sujeto del proceso mutuo de influencia cultural, ha tenido en diversas etapas comportamientos de defensa de sus hábitos, costumbres, creencias, etc., ante la agresión, sojuzgamiento y discriminación sistemática a que estuvo sometido durante años por los otros integrantes de la sociedad hasta el triunfo de la Revolución cubana

Aún cuando los haitianos autóctonos mantuvieron una tendencia hacia una forma de vivir abroquelada, defensiva, autoformadora, encerrada en sí misma respecto al resto de la sociedad, no fueron ellos, ni sobre todos sus descendientes, totalmente ajenos a la asimilación creativa de la realidad circundante, de los avances de economía, la ciencia, la tecnología, la cultura, en fin, del desarrollo de la sociedad cubana.

Así ha transcurrido la preservación y afirmación de su identidad cultural, de sus hábitos sociales y actitudes individuales, que conforman hoy día el estilo de vida y de trabajo, las manifestaciones de su participación activa en la vida cultural del país.

Sobre todo ello se despliega en estos momentos diversas investigaciones e intercambios de experiencias para alcanzar una integral caracterización de las expresiones de lo haitiano en la dimensión cultural del pueblo cubano.


PROTEGIDOS POR LA SEGURIDAD SOCIAL (23-10-2004)

Los braceros transportados hacia Cuba para suplir la carencia de mano de obra barata con destino al corte de la caña de azúcar provenían de Haití y Jamaica, principalmente, y de otras partes de la Antillas Menores.

Todos ellos fueron sometidos a las más infrahumanas condiciones para el trabajo duro en los campos, y bajo una fuerte discriminación en todos los órdenes.

Tal grado de explotación les hacía huérfanos de toda protección de los gobiernos imperantes o de la sociedad misma. Con el triunfo de la Revolución el primero de enero del 1959 cambió radicalmente esta situación.

Los beneficios en los terrenos de la economía, la educación, la cultura, los deportes, la recreación, la salud y otros, y la preservación de la vida misma con una dimensión más plena en su desarrollo que propició el nuevo régimen social en Cuba para toda la población, alcanzó también a esos inmigrantes y sus descendientes.

El Gobierno Revolucionario analizó en un momento determinado la situación de aquellos inmigrantes antillanos que, al momento de entrar en vigor la Ley de Seguridad social número 1100, del año 1963, no se encontraban trabajando por la edad o por sus condiciones físicas, y por lo tanto no estuvieron incluidos en sus beneficios.

Entonces se dictó la Resolución 232 del Ministerio del Trabajo en el año 1967, la cual incorporaba como beneficiarios de la seguridad social con una prestación monetaria adicional a la protección que ya recibían en cuanto a atención médica, de asilo, hospitalaria y otras por parte del Ministerio de Salud Pública como residentes en Cuba.

La propia resolución establecía ese acto como una justicia a los antillanos, ante el aporte a la economía del país durante tanto tiempo y sometidos a los más crueles niveles de explotación y discrimanción.

La cuantía fijada entonces fue de 40 pesos y lo recibieron más de siete mil antillanos en todo el país. Esa cantidad aumentó a 60 pesos en el año 1969 fe y posteriores incrementos ha propiciado que en la actualidad alcancen una pensión media de 90 pesos.

Según reportes de la base de datos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Cuba se mantenían 92 haitianos beneficiarios de aquella reso f83 lución 232 que en la actualidad continúan cobrando su pensión.

Adicionalmente, de acuerdo con lo establecido en las leyes 1100 del año 1963 y 24 del año 1979, los familiares de los haitianos ya fallecidos que estaban acogidos a esa Resolución reciben también los beneficios de la Seguridad Social.

BENITO MARTÍNEZ ABOGAN, EL MAS VIEJO DE CUBA (22-10-2004)


Nacido el 19 de junio de 1880, en Cavaillon, Haitì, Benito Martìnez Abogan es el hombre más viejo de Cuba. Seg163n sus propias palabras, sus padres fueron Somín, su mamá, y Negritá, su papá.


Arribò a este paìs a finales de la década de 1910 siendo un hombre maduro y, como cientos y miles de inmigrantes haitianos, habìa llegado como bracero para la zafra azucarera. Màs adelante realizò otras labores agrícolas y trabajos en la construcciòn, incluso participó en parte de la construcción de la Carretera Central cubana, en el tramo que va desde el aeropuerto Cloroberto Echemendía hasta los elevados de la ciudad de Ciego de Avila.

Desde 1925 reside en la provincia de Ciego de Avila, en el poblado de Vila, en la regiòn central de Cuba. Por la forma de trabajar, la prisa conque realizaba sus labores cotidianas en la agricultura y otras faenas, le comenzaron a llamar "Avión"

El 19 de junio del 2005 celebró sus 125 años de edad. La prensa local lo entrevistò y dijo gozar de una buena salud física y mental, aunque con un poco dolor en la cintura e inflamaciones en los pies.

Se mantiene activo en las labores agrícolas en su parcela, en la cultiva algunas viandas y la mantiene libre de malas hiebas. Se cocina èl mismo sus alimentos, de vez en vez sus buenas caldosas, pues se ha mantenido soltero durante toda su vida

Benito recibe la atención del Estado cubano no sòlo mediante el pago de su jubilación, sino tambièn vive en una casa que le han construido y acondicionado, y recibe la atención de una trabajadora social pagada estatalmente.


(BENITO ABOGAN FALLECIO EN OCTUBE DEL 2006, PASADOS LOS 126 AÑOS DE EDAD)

LA COMUNIDAD HAITIANA EN GUANTÁNAMO (27-10-2004)


La comunidad haitiana en la provincia de Guantánamo realizó una amplia labor cultural, política y social para celebrar los doscientos años de la Revolución de Haití durante el transcurso del 2004.

Olivia Labadí, descendiente de haitianos y coordinadora de las tareas de la comunidad haitiana en la provincia, declaró que las actividades dieron comienzo el cuatro de enero, con una misa en la Iglesia Episcopal y luego una procesión por las calles de Guantánamo hasta el parque José Martí, donde se depositó una ofrenda floral.

Seguidamente se realizaron encuentros con invitados a estos festejos procedentes de Estados Unidos, Guadalupe, Curazao y Argentina, en los que participaron representantes del Gobierno, del Instituto Cubano de Amistad con lo Pueblos y otras personalidades del territorio.

La provincia de Guantánamo cuenta con más de 470 haitianos autóctonos y miles de sus descendientes. Un censo realizado en el año 1984 dio como resultado que habitaban en esta provincia más de 84 000 descendientes de haitianos. Sólo en uno de sus barrios, el conocido como La Loma del Chivo, con apenas 18 manzanas, tenìa en el año 1997 más de 2 000 descendientes de la primera y hasta la cuarta generación.

Como parte de los festejos y conmemoraciones de la declaración de independencia de Haití se celebraron conferencias y talleres sobre Toussaint Louverture y los próceres de la Revolución, encuentros con representantes de la comunidad residentes en la vecina provincia de Santiago de Cuba, y con estudiantes haitianos de la Escuela de Medicina Latinoamericana.

También recordaron a Toussaint Louverture en ocasión del siete de abril, aniversario de su muerte, y celebraron el 18 de mayo, Día de la Bandera de Haití, entre otras efemérides.

Rememorando la llegada a Cuba de inmigrantes haitianos como braceros para los cortes de caña, varios grupos folclóricos de descendientes de esta etnia actuaron en los campamentos y albergues de los cortadores de cañas en la provincia de Guantánamo.

Otra de las actividades que se despliegan en este territorio por la comunidad de haitianos y sus descendientes son las clases de creole en un aula de la Escuela de Idiomas de la ciudad, iniciadas desde el año 2000, a las que acuden numerosas personas.

EL VOUDU EN LOS HAITIANOS (22-10-2004)



El término VOUDU es del lenguaje de los Fon de Benin, en el occidente de África, y significa espíritu.

La sobrevivencia de mitos, ritos, ritmos, dioses, tradiciones y representaciones religiosas de los negros esclavos africanos, traídos hacia Haití, fue influida y mezclada con la religión de sus opresores europeos: el cristianismo.

Los espíritus ancestrales (loas) representantes de los distintos aspectos de la vida, de la naturaleza, de las emociones y de las actividades humanas, actúan como intermediarios entre los hombres y los dioses.

El voudu es una religión basada en espíritus familiares de sus practicantes, en actuaciones de ayuda y de protección a ellos.

Carece de base teológica y de una jerarquía, pero tiene sus propios rituales y tradiciones, ceremonias y altares, donde están sus símbolos, imágenes y rezos católicos mezclados con rituales voudus y que la hace una religión única y haitiana.

El voudu ayudó a los esclavos a sobrevivir la esclavitud.

Mantuvieron viejas creencias africanas al tiempo que utilizaban algunas del cristianismo, en un proceso de sincretismo sin igual.

Es un producto de mestizaje cultural.

Representaciones de loas del voudu

GRUPO FOLKLORICO MYSTERE DU VUDOU D'HAITI (23-10-2004)


Un houngan (sacerdote) de voudu y artesano fabricante de instrumentos musicales, tanto de rituales religiosos como artísticos, José Gabriel Expret, organizó en Santiago de Cuba en el año 1992 el grupo folklórico Mystere du Vadoun d`Haití.

El houngan José Gabriel Expret, junto a su esposa Silvia Gardez Almaguer y un europeo interesado en el tema del voudu, ante el altar de la residencia haitiana en Santiago de Cuba. En la foto de al lado, tambores y otros instrumentos musicales fabricados por Expret y otros integrantes del grupo.

El conjunto cultiva todos los géneros de la cultura y de la religión haitianas, especialmente el voudu, en la lengua creole.

Lo integran una veintena de bailarines, músicos y cantantes, en su inmensa mayoría descendientes de haitianos tradiciones de sus ancestros.

José Gabriel posee más de 40 años de experiencia como bailarín, percusionista, asesor y profesor cultural. Durante esos años creó varios grupos folklóricos que han alcanzado fama nacional e internacional. Actualmente su esposa, Silvia Gardez Almaguer, e la directora del conjunto Mystere du Vadoun d`Haití.

La mayoría de los integrantes del conjunto actúan también como profesores de otros artistas cubanos o extranjeros interesados en el aprendizaje de toques, cantos, bailes, rituales o en la fabricación de tambores e instrumentos musicales tradicionales haitianos.

Como única agrupación en la ciudad de Santiago de Cuba que cultiva la tradición haitiana del rará, recorre sus calles y parques durante la celebración de la Semana Santa.

El conjunto ha participado en diferentes festivales, encuentros culturales y eventos artísticos, y ha recibido numerosos reconocimientos y premios por su actuación.

En un lapso de tiempo de cuarenta y cinco minutos despliegan su espectáculo en el que combinan las siguientes obras:

-Oricha mayor (Nagó)
-Oggún Balomi
-Ibbó (Changó)
-Papá Legba;
-Machacha;
-Lamento haitiano;
-Dambalá Uedo;
-Celensó;
-Ercili
-Agué
-Guedé
-Grambua
-Espectáculo del folclor cubano
-Estampas del Carnaval santiaguero
-Rará haitiano (con múltiples toques, cantos, bailes y ritos).

RELACION DEL CHANGUI CON LA TUMBA FRANCESA (22-10-2004)


Numerosos haitianos inmigrantes se asentaron en las inmediaciones de la ciudad de Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba.

En toda la zona de Yateras, del municipio El Salvador, provincia de Guantánamo, había sociedades de Tumbas Francesas y también se interpretaba el Changüí.

Según el investigador Don Fernando Ortiz en el Nuevo catálogo de cubanismos, el vocablo Changüí proviene del verbo congo Sanga y, cuando se danzaba acompañado de música se llamaba Ti Sangui.

Los propios changuiceros eran tocadores y bailadores de las Tumbas Francesas. Entre los changuiceros descendientes de haitianos se conocen a Chicho Latamble, el más famoso de los tocadores del Tres en el Changui, Pedro Maso, Juan Logat, Andres Fisto, Eduardo Goulet (Pipi, director del grupo de Changui en Yateras), Carlos Goromo Blanch y otros.

Emblemático del Changui se convirtió el fallecido Elio Reve y su orquesta, una representación y mezcla sonera-salsera, alimentada por el Changui.

Se evidencian ciertas similitudes entre los instrumentos de la Tumba Francesa y del Changüí.

Por ejemplo, el bongó changuicero, llamado bongó de monte y mayor que el del son, se le sacan sonidos perfectamente perceptibles en el Premier, el tambor principal de la Tumba Francesa. En el bongó se realiza una improvisación virtuosa constante y eso proviene de la similitud con los toques del tambor Premier.

Las Marímbulas, oriundas de África y con un antecedente nombrado mbila, se ejecutan con ellas percusiones mucho más estándar, y asemejan lo que realizan el Bula y el Secon, instrumentos de carácter acompañante y que van manteniendo el ritmo del Premier.

El Guayo, de material de latón para rayar la yuca y otras viandas, y las Maracas provocan una estabilización y una guía polirritmia, acción que hace el Catá en la Tumba Francesa.

También son parecidos a las Maracas los llamados Cha Chas de la Tumba Francesa, que son una especie de sonajeros sacudidos por los cantantes pero que no tienen un ritmo específico como sí lo tienen las Maracas y el Guayo en el Changüí.

Además se encuentra el Tres, instrumento melódico rítmico heredado de lo hispánico y lo árabe, pero que genera una fuerte presencia de percusión africana en el Changüí.

Actualmente la provincia de Guantánamo cuenta con alrededor de 60 grupos profesionales y aficionados de Changüí, siendo Yateras una de las zonas principales, y se realizan encuentro anuales de esta expresión. Desde este 2004, se efectuará en el mes de diciembre y cada dos años el Festival Nacional del Changui.

Estos encuentros se manifiestan como un fenómeno socio-cultural, pues se ofertan comidas y bebidas típicas, como las fiestas changuiceras de antaño a las cuales acudían las señoras con sus hijas, y el hombre que pretendía sacar a bailar a las jóvenes debía comprarle algunos de los dulces que traía la madre.

ANA LUISA CARIDAD ANTONIA CRAIGH DESRRUSEAUX, HAITIANA CENTENARIA (22-10-2004)


Nací el 22 de diciembre del 1901. Mi padre, Joseph Petión Craigh, nacido el 18 de octubre de 1859 y fallecido de una congestión después de un disgusto el 31 de julio de 1906, fue Diputado en Haití en los años 1904 y 1905, durante el gobierno de Pierre Nord Alexis.

Mi madre, Rosa María Rosalía Desrruseaux, hija de Tibille Desrruseaux y Aurelia Glud, era una mujer muy religiosa, devota de la virgen de la Caridad de El Cobre. Tras la muerte de mi padre ella renunció a todo lo que fuera herencia o derechos por mi padre –tenía una gran extensión de tierra en una de las planicies haitianas- e hizo una promesa a la virgen, para lo cual se dirigió hacia Cuba a cumplirla.

Salió de Haití con sus ocho hijos que éramos –yo tenía entonces unos cinco años- y anteriormente se le habían muerto otros tres hijos. Llegó y se asentó en Puerto Padre, antigua provincia de Oriente.

Un año antes mi hermano mayor, Edmund Craigh Desrruseaux, ya estaba asentado en este país, y se desempeñaba como el Cónsul de Haití en la provincia de Guantánamo, aunque lo fue de tres provincias cubanas. Él murió un tres de diciembre muchos años después.

La familia en total la completaban mis hermanos Miguel, se casó, tuvo tres hijos en Cuba, trabajó como fotógrafo y tipógrafo en una imprenta en Santiago DE Cuba Y murió en septiembre de 1930, con 36 años de edad; Pedro, quien fue para Haití, trabajó allá como chofer y fue asesinado a finales de la década del 1960 y principios del 1970, en la lucha contra el régimen duvalierista; y Manuel, quien fue también para Haití, se asentó e hizo una familia.

Están mis hermanas Reyna, la mayor, y que se hizo dibujante artística y artesana; Cristina, que trabajó como comadrona; y Aurelia, que se hizo maestra normalista.

Repito, mi madre v fd7 ino a Cuba con nosotros a pagar una promesa a la virgen. Viajó con la intención de estar tres meses, pero se mantuvo más tiempo y siempre con la idea de regresar a Haití. Por eso, estuvo muchos años empacando sus cosas para realizar tal regreso que nunca se realizó. Sólo desistió cuando ella misma refirió que la virgen se le había aparecido y le dijo que no lo hiciera, que se mantuviera a cerca de ella, en El Cobre. Así estuvo hasta que murió el 16 de octubre de 1972, a los 104 años de edad.

Mi mamá no se llevaba bien con la familia de mi padre y no tuvimos grandes contactos con ella. No obstante, desde Haití nos mandaban facturas con víveres y, hasta el agua embotellada para tomar.

Nuestra familia residió en Santiago de Cuba, en el reparto Sueño, y luego se trasladó hacia El Cobre.

Vivimos en varios lugares de El Cobre, a partir del incendio en dos oportunidades de la casa donde residíamos. Mi casa y mi familia era muy respetada. Decía “la casa de la Madama”

Me adapté a vivir en Cuba. Fui a la escuela y estudié hasta el quinto grado. A mí me decían “La Haitianita” o “La Francesita”.

Me casé bien tarde, a los cincuenta años de edad con Rodolfo Rodríguez, un habanero que era militar cubano. Era menor que yo, con 40 años de edad. A los cinco años de estar casados me lo mataron durante el asalto al polvorín de El Cobre. No tuvimos hijos.

Y ya ve, he llegado a los 102 años de edad, en otra tierra distinta a la que nací, y esta edad hace pensar mucho en cómo se ha vivido.

El comportamiento que he tenido en esta tierra durante todo el tiempo es lo único que me ha permitido llegar hasta esta edad.

Nací extraña. Las cosas que no me gustaban me eran indiferente. Reconozco que he sido una muchacha insípida. Mis deseos han sido siempre ver a los demás felices y que sean ellos mismos buenos.

Perdonar siempre, olvidar todo lo que te han hecho. Es lo principal. Dios perdona todo.
Debes ver y no ver y callar. Mi madre era así.

Mi palabra es la de Jesús. Él preguntó: Y tú, ¿cómo te llamas? La Verdad, se le respondió.

Entonces, siempre he pensado que la familia debe vivir en la Verdad, sin hipocresía.

En el Juicio debes decir la verdad ante todo.

He vivido así y he sido feliz.

Hoy día hay leyes, somos humanos y nos debemos a ella.

Pero los dolores, con el tiempo, pasan. El odio es malo.

No soy política, no me gusta la política.

Hoy muchos van a la iglesia. Antes no era así.

Fidel empezó una Revolución que hoy es más grande, muy distinta a lo que él pensó. Así que la historia está cambiando.

Toda mi familia ha vivido aquí y no ha tenido ningún problema con la Revolución., todo lo contrario.

En mi casa, donde éramos religiosas, fue donde primero se fundaron los CDR en El Cobre. Actualmente mi sobrina, Adriana López Craigh, es la Presidenta del CDR..

A usted y a todo el que guste, le invito a que pase por mi casa, aquí, en Antolín Cebreco número 160 en El Cobre, y conversemos. Me gusta hablar mucho.

(ANA LUISA FALLECIO EL 5 DE JULIO DEL 2005, A LA EDAD DE 104 AÑOS).

JOSE A. MARTINEZ ALCANTARA, DESCENDIENTE DE HAITINO INTERNACIONALISTA (22-10-2004)


Significó mucho para mí cumplir la misión a la que me mandó la Revolución en Angola, como combatiente reservista.

Allí libré acciones directas combatiendo al enemigo de ese pueblo africano, pagando, como ya se ha dicho por Fidel Castro, esa deuda moral que tenemos los cubanos con los hijos de Africa que fueron arrebatados por la fuerza por los colonialistas, y traídos como esclavos tanto para Cuba, como para Haití y las demás zonas del Nuevo Continente.

Soy trabajador de la empresa ECOI-18, de Florida, Camaguey, en el Contingente Julio Sanguily. Antes trabajé en la Empresa de Cultivos Varios de Florida, en la que dediqué parte de mi juventud, participando directamente en labores de construcción.

A lo largo de los años he participado en la construcción de muchas de las escuelas y viviendas que hoy cuenta este municipio de Florida.

Soy hijo de haitianos. Mi padre se llamaba Medeise Almazan y le decían Chode. Nació en O Cayes. Mi abuelo, Camile Almazan , también de O Cayes, vino hacia Cuba en 1902, después regresó a Haití e hizo un par de viajes más a Cuba.

En 1948 vinieron a Cuba y entonces, se quedaron aquí. Se establecieron en Palma Soriano, provincia de Santiago de Cuba, para la recogida de café. Después se trasladaron hacia la colonia Santiago Pérez, en el actual municipio Carlos Manuel de Céspedes, provincia de Camaguey, donde se incorporaron al corte de caña y otras labores agrícolas como la chapea, surque de caña y otras tareas.

Mi padre se casó con mi mamá, una cubana, en Vega Honda, en Palma Soriano, antigua provincia de Oriente. Después se mudaron para Florida, en Camaguey.
Nací en 1955.

Ellos me dieron una educación que fue más allá de la que recibí en la escuela. Me prepararon para la vida, para el trabajo. Mi padre me enseñaba ha hablar en creole y me insertó en los primeros pasos y participé en algunos cortes de caña aún siendo menor.

Pero ello no impidió que siempre velara porque yo estudiara. Luchó mucho porque alcanzar los estudios superiores.

Mi padre nos narraba cómo era la vida en Haití, cómo se trabajaba allá, cómo se ayudaban unos a otros, cómo compartían sus terrenos y los cosechaban. Tenían, incluso, trapiches criollos y molían la caña.

También contaba sobre la venta que se hacía de los productos. Decía que se reunían en un lugar determinado como especie de un mercado, para vender los productos. Constantemente nos hacía anécdotas sobre eso y nos enseñaba, incluso, fotos que conservaba de esa época.

Estudié la enseñanza media superior en La Habana y continué y me gradué como Ejecutor de Obra Civil, mi actual profesión.

Me encontraba trabajando en la Empresa de Cultivos Varios de Florida me seleccionaron para cumplir la misión internacionalista en Angola.

Participé en aquella contienda y tuve un desempeño que fue reconocido. Tengo cinco o seis medallas, dos o tres estímulos y medallas de Primera Clase, como la Medalla Antonio Maceo, la Medalla Distinguida de Angola Agostino Neto, recibida por una labor realizada allá, y recientemente me hicieron llegar y entregaron aquí en Cuba la Medalla de la República Popular de Angola.

Cumplí sencillamente con la Revolución, su mandato de internacionalismo proletario, al igual que miles y miles de cubanos que han actuado en defensa de la Revolución, como ahora lo han mostrado los cinco cubanos prisioneros del imperio por haber luchado contra el terrorismo en los propios Estados Unidos de Norteamérica.

FIDEL CASTRO: "HAY QUE AYUDAR A HAITI" (30-11-2004)

(DISCURSO DE CLAUSURA DEL V CONGRESO DE LOS COMITÉS DE DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN
Palacio de las Convenciones. La Habana, Cuba, 28 de septiembre de 1998)

Y voy a añadir algo más. Queda Haití.

Bien, se está hablando de un número de víctimas, alrededor de 100 muertos. Se habla de un número de desaparecidos; quizás muchos de ellos vayan para la lista de los muertos. Han reportado 100 muertos con motivo del huracán. ¿Por qué no se ayuda a ese país? Se lo pregunto a la comunidad internacional. ¿Cuándo van a ayudar a ese país, en dos palabras? ¿Y quiere saber la comunidad internacional cuántas vidas pueden salvarse? Aprovecho esta ocasión dramática del huracán para plantearlo.

Los ciclones dramatizan, pero sobre este país hay un permanente huracán, como este o peor, que mata todos los días casi a tanta gente como la que el huracán mata en un día, y parto de datos precisos y exactos.

Le pregunto a la comunidad internacional: ¿Quieren ayudar a ese país, invadido e intervenido militarmente no hace mucho tiempo? ¿Quieren salvar vidas? ¿Quieren dar una prueba de espíritu humanitario? Hablemos ahora del espíritu humanitario y hablemos de los derechos del ser humano.

Nosotros les decimos: Sabemos cómo se pueden salvar 15 000 vidas todos los años, o en dos palabras: cómo se pueden salvar alrededor de 25 000 vidas en Haití todos los años. Se conoce que cada año mueren 135 niños de 0 a 5 años por cada 1 000 nacidos vivos. Repito: 135 niños de 0 a 5 años
por cada 1 000 nacidos vivos.

Un programa de salud --esto lo hemos hablado nosotros con algunos dirigentes políticos que han visitado nuestro país-- podría salvar a
15 000 de esos niños, y, en un cálculo muy conservador, otras 10 000 vidas más de niños entre 5 y 15 años y de jóvenes y adultos pueden salvarse sin grandes gastos.

¿Por qué a partir de esta amarga experiencia, de este daño que sufre ese país, que nos viene a recordar la larga tragedia de ese pueblo, no se le ayuda en ese campo?

Partiendo de la premisa de que el gobierno y el pueblo de Haití aceptarían gustosos una importante y vital ayuda en ese campo, proponemos que si un país como Canadá, que tiene estrechas relaciones con Haití, o un país como Francia, que tiene estrechas relaciones históricas y culturales con Haití, o los países de la Comunidad Económica Europea, que
están integrándose y ya tienen el euro, o Japón, ponen los medicamentos, nosotros estamos dispuestos a poner los médicos para ese programa (Aplausos), todos los médicos que hagan falta, aunque haya que enviar una graduación completa o el equivalente.

Este país, que cuenta con más de 60 000 médicos y que puede decir con orgullo que tiene el más alto per cápita de médicos del mundo; que formó médicos calculando incluso necesidades del Tercer Mundo donde hemos enviado a muchos de nuestros profesionales de la salud, que han creado
incluso facultades universitarias en varios de ellos, dispone de los médicos necesarios para el programa que proponemos.

Nos reunimos con los que están allá en Sudáfrica, una prueba elocuente de que la cuestión del idioma no es una dificultad. Nuestros médicos que fueron a Sudáfrica tuvieron que estudiar inglés y pasar un duro examen. Hay alrededor de 400, están como profesores, incluso, varios de ellos. Sabemos el aprecio que les tienen, todas las aldeas están pidiendo médicos cubanos. Cuando ellos llegaron a las aldeas, allí no se hablaba inglés —las aldeas de los sudafricanos donde están nuestros médicos no hablan inglés— y en un tiempo brevísimo nuestros médicos se adaptaron a
aquella situación, aprendieron el dialecto de las aldeas y prestan excelente servicio. Así, el francés o el patois que se habla en Haití, con un mínimo técnico, con unos libritos, por el camino aprenden la terminología necesaria para entenderse con los pacientes, ese no es un problema; es más complicado el inglés.

Pero, además, hay un ejemplo: decenas y decenas de miles de haitianos a principios de este siglo, en las primeras décadas viajaron a Cuba a cortar caña y a trabajar como semiesclavos, y eso no fue un obstáculo para que cortaran toda la caña que necesitaban las transnacionales
norteamericanas y los que empleaban a aquellos haitianos.
Para explotarlos no hacía falta conocer su idioma, como tampoco estos países de habla inglesa o de habla española necesitaban conocer el idioma de las aldeas de Africa para traer a trabajar a millones y millones de africanos que fueron esclavizados y crearon incalculables fortunas a sus
dueños.

Para prestar salud a un enfermo y salvar vidas no hace falta conocer previamente el idioma de la aldea. La historia lo ha demostrado, aparte de nuestra experiencia reciente.

En estos programas lo más difícil es obtener el personal humano y nosotros tenemos el personal humano. Estoy seguro de que no faltarán voluntarios entre nuestros jóvenes médicos, estoy absolutamente seguro (Aplausos prolongados), y son médicos que van a las montañas, van a los campos y van a donde sea. Están allá en las aldeas de Sudáfrica (Uno
del público le dice: "¡Y sangre, si hace falta!") (Aplausos.)

Aprovecho esta ocasión, este momento, cuando todavía viven esos pueblos bajo el trauma de lo ocurrido, para proponer este programa para ser dirigido por una institución de Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud.

Haití no necesita soldados, no necesita invasiones de soldados; lo que necesita Haití son invasiones de médicos para empezar, lo que necesita Haití, además, son invasiones de millones de dólares para su desarrollo. Eso no lo tenemos nosotros, pero lo tienen de sobra los organismos
internacionales: lo tiene el Banco Mundial, lo tienen las otras instituciones y lo tiene Occidente, con capacidad suficiente para dar un ejemplo de humanidad. Ese es el país que se encuentra entre los más pobres del mundo y es el más pobre de América Latina, sin discusión: poco espacio, tierra erosionada, montañas deforestadas, zonas pesqueras
agotadas. Ha motivado acuerdos de Naciones Unidas, invasiones militares autorizadas por Naciones Unidas y ejecutadas por brigadas aerotransportadas de Estados Unidos.

Ese país no necesita brigadas aerotransportadas, lo que necesita desesperadamente son brigadas de médicos. Los médicos podemos suministrárselos; otros que envíen maestros y otros que envíen los recursos indispensables para la escuela, infraestructura de hospitales y para el desarrollo de ese país. ¿Para cuándo lo van a dejar?

Que no nos digan que vamos allí a adoctrinar a los haitianos, porque nuestros médicos no han adoctrinado a nadie en las aldeas de Sudáfrica, ni en las decenas y decenas de países donde han trabajado, empezando por
Argelia desde muy temprano. Allá fueron los médicos. Los primeros médicos que salieron de aquí, realmente fueron para Argelia, muy al principio de la independencia. Y cuando nada más teníamos unos 3 000 médicos, porque nos habían llevado a los demás, la Revolución les abrió las puertas de Estados Unidos que quería dejar a nuestro pueblo sin médicos. Sin la Revolución no les habrían dado ninguna visa a los que estaban aquí sin empleo el día del triunfo, sin posibilidades, siquiera, de ir a cualquier lugar.

En Argelia se realizó la primera misión internacionalista que hicieron nuestros médicos. Alrededor de 25 000 médicos y personal de la salud han pasado por decenas y decenas de países de todo el mundo. Y queda hecho el planteamiento, lo sometemos a la consideración de los países o grupos de
países que he mencionado, independientemente de la apelación que hacemos a que ayuden a Santo Domingo y a las demás islas que he mencionado antes.

El caso crítico, crítico, crítico es realmente el de Haití, un clarísimo caso donde con un programa de salud relativamente modesto se podrían salvar 15 000 niños menores de cinco años reduciendo la mortalidad infantil de cero a cinco años a 35 por cada 1 000 nacidos. Nosotros
tenemos 9,4, casi cuatro veces menos. Ya para reducir esa cifra a menos de 20 se requiere una medicina más sofisticada; pero reducir esa mortalidad hasta 35 ó 30 es relativamente fácil.

¿Cuántas madres podrían salvarse de las que mueren en el parto, y cuántas personas de cualquier edad que mueren de enfermedades infecciosas, que son típicas de estos países tan pobres, o de otras enfermedades, perfectamente prevenibles o curables? Hago un cálculo muy conservador, y
le ofrezco hoy a la comunidad internacional la cooperación para que se salven todos los años no menos de 25 000 vidas, y la inmensa mayoría niños. Si no se hace eso en el mundo, ¿cuál será su destino?

Nosotros tenemos ese personal humano. No es un costo económico, es un costo humano. Tenemos a los hombres y mujeres capaces de llevar a cabo ese programa. Si se dignan a considerar estas palabras, esta proposición, que se comuniquen con nosotros cuando lo deseen, para que inmediatamente se pueda hacer un estudio de qué hace falta en ese país para salvarlo, y hace falta, desde luego, médicos y medicamentos.

Espero que comprendan que no deseamos protagonismo alguno, pues todo estaría subordinado a la OMS y que no vamos a adoctrinar absolutamente a nadie, porque es difícil adoctrinar a un niñito de seis meses, de un año, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete en cuestiones de marxismo-leninismo, o en teorías sobre comunismo, o en subversión política. Eso no lo han hecho jamás nuestros médicos en las decenas de países del Tercer Mundo donde han estado y salvado
incontables vidas.